Gracias a la trayectoria de CILSA, quienes formamos parte de esta institución sabemos de los problemas que poseen personas con discapacidad y en situación de vulnerabilidad social, los cuales requieren soluciones inmediatas.
La discapacidad encuentra su fundamento, en la mayoría de los casos, al estar ligada íntimamente a la pobreza. Entonces, ¿cómo pretender elevar la condición de un ser humano a no ser discriminado y bregar por la igualdad de derechos cuando no tiene la posibilidad de movilizarse?
Debido a dichas necesidades es que, en el año 1995, se creó el Programa Nacional de Entrega de Elementos Ortopédicos, a través del cual se beneficia a personas con discapacidad de todas las edades (priorizando niños y adolescentes).
Las diez oficinas que CILSA tiene en Argentina entregan más de 100 sillas de ruedas y otros elementos ortopédicos por mes, luego de recibir y canalizar las solicitudes mediante un trámite sencillo y ágil iniciado por familiares, amigos, organismos oficiales, religiosos, hospitalarios o de acción social, los mismos beneficiarios y -en algunos casos- por nuestros propios socios, quienes se convierten así en “representantes” de CILSA por detectar a personas con discapacidad que necesitan la provisión gratuita de estos elementos.
El presente programa se pone en práctica mediante encuentros comunitarios de masiva concurrencia, realizados en todas sus regionales, en los cuales se toma contacto directo con los beneficiarios y sus acompañantes. Estas entregas, cabe señalar, tienen lugar en espacios públicos y privados y en ellas participan además nuestros Socios Protectores, quienes son invitados para ser testigos de la obra que ellos mismos promueven. En Buenos Aires, generalmente, presencian los encuentros figuras destacadas del deporte, del espectáculo y de la cultura.
Desde 1995, llevamos entregadas más de 30.000 sillas de ruedas a personas con discapacidad (en su mayoría niños) y en situación de vulnerabilidad social.