A fines de 2000 y con el agravamiento de la situación económica que, como una constante viene padeciendo nuestro paÃs, hemos asistido lamentablemente a la consolidación de una nueva clase de discriminación: la “marginación social”, como consecuencia del aislamiento que sufren los más necesitados, a quienes el estado apenas les cubre el mÃnimo de sus necesidades básicas.
Esto determinó que la Comisión Directiva de CILSA, decidiera ampliar su misión y diseñar un nuevo programa de contención afectiva y social, aprovechando su experiencia y estructura funcional, destinado a contener a niños provenientes de familias de escasos recursos.
Este programa propone rescatar a los niños, con y sin discapacidad, de su ámbito cotidiano de extrema carencia, atendiendo no sólo sus necesidades básicas, sino también las afectivas y educacionales, brindándoles una alternativa de contención cercana a sus hogares, en horario no escolar, que les impida realizar actividades tÃpicas de los “chicos en situación de calle”
El compromiso formal que asume CILSA es cubrir la brecha horaria que se produce desde que los niños salen de la escuela hasta que regresan sus padres del trabajo al hogar, con un espacio de amparo, crecimiento y desarrollo que les permita tener las mismas oportunidades que otros niños, posibilitándoles afrontar su existencia con otra perspectiva y por sus propios medios, logrando acceder a una mejor calidad de vida durante su niñez y adolescencia, para que su vida adulta, sea beneficiosa no sólo para ellos sino para la sociedad en su conjunto.