Con esta frase iniciaron el primer anuario del Programa Nacional de Entrega de Elementos Ortopédicos Ximena Montejo y Nicolás Díaz. Estos dos jóvenes colombianos comenzaron a trabajar como voluntarios en CILSA con el objetivo de realizar una crónica de una de las personas que asiste al evento de entrega de elementos que se lleva a cabo una vez al mes.
Los relatos, las aventuras, las cualidades, las debilidades, el por qué de su discapacidad y otros episodios de sus vidas, fueron el soporte primordial para estos dos comunicadores sociales que recrearon en un documento impreso 12 historias de vidacomo muestra de lo que ocurrió en cada mes del año 2009, a partir dela suscripción de alguno de los 30 beneficiarios que recibió una silla de ruedas.
Además de llenar sus libretas con frases de las personas con discapacidad, sus cámaras de fotos y compartir con el resto de los familiares, para los voluntarios esta participación dejó un registro imborrable en sus corazones; la Argentina les enseñó que la vida se vive sin lamentaciones, sin angustia, y que vale más soñar, sonreír, servir y entender que Dios a todos nos hizo con diferentes dones.
