En esta primera parte se observa la llegada al Aeropuerto de Ezeiza del matrimonio de Kelvin y Kay Cullimore junto a Frank Wall, en octubre de 2009, representantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Estados Unidos, quienes lanzaron de manera oficial esta acción conjunta con CILSA.
Unos días más tarde, los elementos arribaron a la ciudad de Santa Fe, más concretamente al Complejo Polideportivo, para comenzar a ser entregados. Previo a ello, el personal de CILSA local fue capacitado para conocer y retrasmitir cómo armarlos y garantizar su posterior cuidado.
Estas entregas pisaron distintos suelos argentinos, entre ellos, el tucumano. La Universidad Nacional de Tucumán fue el primer espacio en el cual beneficiarios con discapacidad recibieron sillas de ruedas todo terreno.
Puerto Madryn fue otro de los destinos. En esa ciudad, el Hiper Tehuelche acogió a las primeras personas que solicitaron sus elementos en la oficina de la ONG.