Promover la inclusión plena de personas provenientes de sectores marginados de la sociedad como niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social y personas con discapacidad.

Programa Nacional

Niñez

Buenos Aires

18 de octubre de 2017

Sofi, la niña de sonrisa luminosa

Durante 7 años participó de las actividades en el hogar de Cárcova. Hoy, con 12 años, egresó del espacio con muchos sueños por cumplir.


 
 

Arrancó tímidamente, con sus ojitos picarones, pocas palabras y muy observadora. Había algo tan de ella que era imposible pasar por alto: su sonrisa. Ella es Sofía Rivas, más conocida como Sofi, Chochi, la de sonrisa luminosa (y contagiosa).
 
Tenía 5 años cuando se sumó al hogar de Cárcova, ubicado en la localidad de José León Suarez de provincia de Buenos Aires. Su mamá Lili la acompañó todos los días, como lo hacía con su hermano Agustín quien ya egresó del espacio.
 
El equipo de Cárcova la vio crecer y convertirse en la gran compañera que es hoy, durante los 7 años que Sofi formó parte del espacio. Siempre dispuesta ayudar, a mediar en los conflictos, a divertirse con las pequeñas cosas. Debido a sus valores de amistad y compromiso es muy querida por sus pares.
 
Los momentos en que se tentaba de la risa eran incontenibles y contagiosos. Tenía la capacidad de reírse de ella misma cuando las cosas no le salían bien. Micaela, coordinadora del hogar, destaca el cariño y alegría que le imprimía a cada acción. Eso le permitió generar sólidos vínculos y mantenerse constante en los procesos de aprendizaje. Por momentos, la timidez le impedía expresarse con palabras; pero se valía de otros recursos para comunicarse.
 
La actividad física fue su cable a tierra, era la primera en la fila de cualquier propuesta deportiva. También se fue interesando progresivamente por lo artístico, se animó a representar personajes fantásticos en juegos teatrales y a iniciativas manuales dando rienda suelta a la creatividad.
 
A principios de este año, Sofi cumplió 12 años y egresó del Programa Nacional “Un niño, un futuro”. La secundaria y nuevos desafíos la esperan. Sin embargo, no descuida la vinculación con el hogar: cuando puede pasa a saludar y participa de actividades especiales. Un día le preguntaron qué le gustaría ser cuando sea grande: “Maestra de CILSA”, dijo y cerró la respuesta con su sonrisa. Que como siempre, iluminó.
 
 

Familia
Sus hermanos Agustín y Candela también forman parte de la historia del hogar. Lili sigue siendo una de las mamás más participativas, dando el presente en cada una de las actividades a la que era convocada.

iconos_blancos_notaNota publicada en la revista “CILSA y la gente” N° 247
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