Promover la inclusión plena de personas provenientes de sectores marginados de la sociedad como niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social y personas con discapacidad.

Directivos

Presidente Comisión Directiva

Silvia Mauricia Carranzasilvia

 “Todo lo que hago, no lo hago sólo por aquello que no tuve, sino por aquello que tuve y quiero que los demás también tengan”

Hoy, Silvia es Presidenta de CILSA ONG, una organización que trabaja por la inclusión plena de personas con discapacidad en nuestra sociedad desde hace 50 años.
>>Su historia de vida 

 


Filosofía de vida y lemas

>  “Dar de sí antes que pensar en sí”, Rotary Club.

>  “Vivir es elegir a cada momento”. “Es de una imagen que vi a los 14 años en un señalador tenía una flecha que marcaba el camino y quedó en mí marcando decisiones que tomé en mi vida”, recuerda Silvia.

>  “Creo que aunque las vicisitudes de la vida traten de abrumarnos, debemos seguir adelante para tener fuerzas y superarlas”

>  ”Atrás de una persona con discapacidad hay una historia de vida y algo por hacer”

>  “Si no puedes correr, trota; si no puedes trotar, camina; si no puedes caminar, usa un bastón, pero nunca te detengas”. Madre Teresa de Calcuta.

>  “Si uno no puede hacer lo que quiere, tiene que querer lo que hace”

>  ”La felicidad no es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida”


Historia de superación

Silvia nació un 26 de julio de 1955 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, Argentina. Al cumplir siete meses le diagnosticaron poliomielitis acompañada de meningitis, consecuencia de una epidemia propagada en todo el país. A raíz de ello, durante 90 días estuvo en pulmotor que le salvó la vida. Cinco años más tarde, Silvia, según recomendaciones médicas, fue sometida a diversas operaciones (siete en total) en los quirófanos de la Asociación para la Lucha contra la Parálisis Infantil (ALPI). Luego de eso y por primera vez, pudo ponerse de pie, con ayuda de un corsé, dos prótesis  y dos muletas. “En los recuerdos vagos que tengo, antes de las diversas operaciones apenas podía ponerme en pie y sólo me arrastraba o estaba en cochecito, no tenia  silla de ruedas en aquella época”. 

Silvia creció sin su papá, ya que falleció cuando ella tenía apenas dos años de edad, y sin hermanos. Su madre Aurelia fue su guía sostén y ejemplo a seguir en la vida. Cursó la primaria en escuelas públicas y domiciliaras, como consecuencia de las siete operaciones. Gracias a la beca que recibió del Rotary Club por tener el mejor promedio, pudo cursar la secundaria pero, al ser discriminada por dos colegios, dada la infraestructura de los mismos (había escaleras y tenían miedos en relación a caídas, etc.) se recibió en una academia, tras cursar con modalidad libre.

A raíz de la beca de estudios otorgada conoció más a fondo la labor solidaria del Rotary Club. Y decidió ser integrante del Interact, rama juvenil del Club donde tuvo sus primeras incursiones en la ayuda social. Desde entonces, ha cumplido roles solidarios y humanitarios en diversas organizaciones sin fines de lucro, relacionadas o no con la problemática de la discapacidad como la Sociedad de Fomento 5 de Noviembre (donde organizaba bailes y fue disc jockey ya que ama la música), Fraternidad Cristiana de Enfermos y disminuidos físicos, Hogares Asociacion Argentina Pro Hogares Y Promoción Del Discapacitado Monseñor François (Ho. Di. F) en Argentina, el Cottolengo Don Orione donde hasta hoy visita a sus amigas en el Pabellón Santa Lucia, entre otras.

Aunque siempre colaboró con el kiosco atendido por su mamá, único sostén del pequeño grupo familiar, apenas cumplió los 15, Silvia decidió ayudar a la economía hogareña y comenzó a trabajar en la Municipalidad de San Martín como cadete en Inspección General, sección donde se desempeñó hasta los 21 años. Simultáneamente, trabajaba en un diario local, haciendo cobranzas, tejía. “Siempre fui buscavidas”, comenta Silvia, quien luego recibió la notificación de traslado a la Secretaría Privada del Intendente. Allí, estuvo cinco años, “llegando a ser Jefa de la División de Despacho”, rememora con orgullo la mujer que se convirtió en la jefa más joven del municipio. Este lugar también le permitió, por su trabajo, interrelacionarse con instituciones como Cáritas y Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCEC) donde siempre predominó su sentido solidario y social ante la necesidad planteada. Pero un día decidió presentar la renuncia. Más que nada, porque se había mudado al barrio porteño de Pompeya, a los pocos meses de haber contraído matrimonio con Luis Paz, un jugador de primera división de básquet sobre sillas de ruedas del Club Unión Deportistas Argentinos Lisiados (CUDAL), que había conocido en el Servicio Nacional de Rehabilitación, mientras ella hacía sus primeras experiencias en este deporte. Fruto del matrimonio nació su único hijo, Federico. “Tenerlo fue todo un desafío -admite Silvia, haciéndose la pregunta de muchos – ¿Cómo me manejaré con un hijo? Pero como yo veía a muchas amigas mías con discapacidad que los tenían, dije ¿por qué no? Lo que sí sé y me quedo tranquila es que a Federico le ofrecimos todo el resto de oportunidades de la vida convencional”.

En 1987, Silvia Carranza se pasó al Club CILSA Santa Fe y luego, al similar de Buenos Aires, en donde jugó hasta 2009. Integró la Selección Nacional en los Juegos Panamericanos Panasir ’90, en Venezuela, y Juegos Mundiales ’92 de Stoke Mandeville, Inglaterra. En 2010 fue coordinadora de un Torneo Internacional en Montevideo, Uruguay. Simultáneamente comenzó a realizar la coordinación deportiva del Club CILSA en Buenos Aires.  Desde 2004 a 2007 fue miembro de la Comisión de Discapacidad del Foro del Sector Social. En el año 2000  se convirtió en Secretaria  de la Comisión Directiva de CILSA, cargo que ocupo por dos periodos (ocho años). Luego en 2008, ya en su cargo de Vicepresidenta, se la designó como Directora de Acciones Institucionales y Programas Sociales.

Casi paralelamente a su designación como Secretaria de la CD, y cuando su hijo tenía apenas 6 años le diagnosticaron Cáncer de Mama por lo que fue operada y le realizaron rayos  y quimioterapia obteniendo una buena recuperación. Tras la operación, comenzó a vivir de otra forma, valorizando aún más aquella frase “Hay que vivir cada día como si fuera el último”  y sobre todo como persona de fe “El Señor es mi pastor nada me puede faltar“.

El 3 de marzo de 2011, obtuvo el Premio Bienal ALPI “Por Superar con Voluntad y Fe las Dificultades de su Vida”. Cuando recibió la estatuilla, le pidieron que diga una frase. Eligió una de la Madre Teresa de Calcuta: “Si no puedes correr, trota; si no puedes trotar, camina; si no puedes caminar, usa un bastón, pero nunca te detengas”, frase que la acompañó durante su vida. En 2014 recibió el “Premio Pro-Liga Comportamiento Humano” y fue designada “Personalidad Destacada de los Derechos Humanos”, por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por ser una mujer que ha superado durísimas circunstancias de su vida y ha encontrado en la ayuda a los demás su alegría más enorme. Ha dedicado toda su vida a buscar un mundo más equitativo y con oportunidades para todos. El 6 de junio del mismo año recibió el “Premio Domingo Faustino Sarmiento”, la máxima distinción que otorga el Honorable Senado de la Nación. Silvia Carranza, quien desde fines de 2012 es la presidenta de CILSA, se reconoce feliz por alcanzar el máximo cargo de la ONG. No por el cargo sino por poder decidir (en equipo, por supuesto) muchas cosas que pueden beneficiar a las personas con discapacidad de los sectores más vulnerables.

1Basándose en la frase de Ghandi ”La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que dice y lo que uno hace están en armonía”, Silvia ha transcurrido la mayor parte de su vida en el orden en que se situara (personal, familiar laboral, social) fomentando la ayuda solidaria y todo aquello que conlleve a que un individuo sea cual fuera su condición social, su estado físico, su edad, su preparación educativa, pueda acceder a tener una mejor calidad de vida, inclusiva, digna pero fundamentalmente libre. Por ello trabajó, trabaja y trabajará incansablemente feliz porque desde hace 29 años encontró en CILSA las herramientas para lograrlo, potenciando cada día, sumando voluntades, conciliando diferentes opiniones, sumando indudablemente la cultura de la paz para aspirar a cumplir los sueños, que son el pilar de deseo primario de un individuos cuando carece o no de un futuro promisorio y debe construirlo. Cambiar realidades, cumplir sueños cuando se asume el compromiso es posible.