Promover la inclusión plena de personas provenientes de sectores marginados de la sociedad como niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social y personas con discapacidad.

Programa Nacional

Educación

Santa Fe

20 de marzo de 2018

Becas: Perspectivas y desafíos para 2018

Balance de los informes de becarios del año pasado. Fortalezas, debilidades y buenas prácticas son los denominadores comunes que promoverán la realización de nuevos encuentros regionales.

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En 2017, el número de personas con discapacidad que poseen una beca de CILSA para iniciar o continuar su formación académica ascendió a 442, alcanzado a cubrir las 23 provincias que conforman el territorio argentino. Licenciaturas, tecnicaturas, maestrías, doctorados, especializaciones y profesorados, universidades públicas y privadas e institutos superiores, son solo algunos de los aspectos de la inmensa heterogeneidad que caracteriza al Programa de Becas de Educación Superior.

Trabajar por condiciones igualitarias de ingreso, permanencia y egreso de las personas con discapacidad en el nivel educativo superior es, para la coordinación del programa, una tarea tan importante como mantener las becas en correcto funcionamiento y llegar cada vez a un mayor caudal de interesados.

En forma semestral la ONG solicita a los becarios la realización de un informe en el que actualizan su situación académica (fortalezas, debilidades y buenas prácticas) y dan cuenta de la relación con la institución educativa, sus pares y el resto de la comunidad universitaria.

Compartimos un breve balance devenido de dos informes desarrollados en 2017.

 

En detalle

El documento se organizó de acuerdo al tipo de discapacidad de los becarios. Así, hubo un informe para personas con discapacidad visual, otro para personas con discapacidad auditiva y el tercero para exponer la realidad de personas con otro tipo de discapacidad, como la motriz, cuyo porcentaje asciende al 80 por ciento.

En cuanto a los estudiantes con discapacidad auditiva, los registros visuales con cámaras y celulares resultaron un apoyo fundamental.

En el caso de becarios hipoacúsicos, filmar las clases también fue un recurso de suma utilidad. Para los becarios sordos, los talleres de lectura de lengua española y los intérpretes de Lengua de Señas Argentina se consideraron imprescindibles.

En relación a los alumnos con discapacidad visual, grabadores de voz, lectores de pantalla y ampliadores de texto, se posicionaron como apoyos tecnológicos indispensables: sin estos, la cursada y el estudio habrían sido prácticamente imposibles. No obstante, en este punto conviene subrayar que la entrega de textos digitalizados previo al inicio del ciclo, lamentablemente, no resulta una práctica muy común.

Finalmente, para el resto de los becarios, de los cuales la mayoría posee discapacidad motriz, la accesibilidad física de las instituciones educativas a las que asisten fue absolutamente necesaria. El uso de computadora resultó, por lejos, el apoyo más utilizado (y requerido también, ya que en algunos casos no fue fácil acceder a una).

Sin dudas, los apoyos tecnológicos son los instrumentos que en su gran mayoría contribuyen a garantizar la accesibilidad académica.

Asimismo, promueven el intercambio de experiencias. Debido a esto, y teniendo en cuenta que se trata de la principal necesidad planteada por los becarios, este año se realizarán encuentros regionales con el objetivo de compartir vivencias e ideas que permitan trabajar todos juntos por una mayor inclusión educativa.

REVISTA 253