Promover la inclusión plena de personas provenientes de sectores marginados de la sociedad como niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social y personas con discapacidad.

Programa Nacional

San Vicente

Rosario

23 de septiembre de 2017

Cartas que acercan

A través del intercambio postal, los niños de los hogares de Rosario y Córdoba se conocen entre sí y descubren intereses en común.

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Tras reuniones de trabajo de los equipos de los hogares del Programa Nacional “Un niño, un futuro” y la aceptación de la propuesta por parte de los chicos, se puso en marcha la iniciativa para conocer a otros pares que están en un lugar distinto y similar a la vez. Así, los Chicos del Suroeste (Rosario) y los niños de San Vicente (Córdoba) intercambian correspondencia.

El entusiasmo por enviar cartas a un amigo que aún no se conoce pero que podría tener una vida e intereses similares alimenta las preguntas sobre edades, gustos, modos de jugar o realizar talleres. Interrogantes acerca de equipos de fútbol, tareas escolares y familias.

Más allá de la comunicación y el conocimiento interpersonal, se ponen en práctica la lectura, la escritura y las técnicas plásticas. Asimismo, se desarrollan otras aptitudes como la espera, la escucha, la empatía, el lenguaje y hasta conocimientos de geografía. Es una pausa en la instantaneidad y la expectativa por lo que traiga el cartero.

El puntapié inicial llegó desde Rosario, los Chicos del Suroeste enviaron cartas y dibujos con la intención de darse a conocer y relatar las principales acciones del hogar. Con mucha curiosidad en Córdoba abrieron ese gran sobre y dieron rienda suelta a la lectura. Los niños detectaron aspectos en común y diferentes, ubicaron la ciudad rosarina en el mapa nacional y pusieron manos a la obra para responder la correspondencia recibida. También hicieron un video para presentarse y mostrar el espacio que los reúne diariamente.

En la provincia de Santa Fe se encontraron con un envío muy especial y a través del audiovisual reconocieron las caras y voces de sus remitentes y recorrieron los lugares que frecuentan. Las ganas de dar respuesta al envío no tardaron en llegar: cartas, dibujos, sorpresas y un juego de palabras para conocer más la ciudad serán parte de nuevos mensajes que seguirán nutriendo el intercambio.

Desde el equipo del Programa se espera replicar la experiencia en otros hogares del país a fin de que los niños experimenten la comunicación e intercambio frecuente y sostenido con otros que están en un lugar distinto y similar a la vez.