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"Nuestra misión es promover la inclusión plena de personas con discapacidad y personas provenientes de sectores marginados de la sociedad como niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social.

Programa Nacional

Niñez

Santa Fe

27 de enero de 2021

20 años de trabajo por las infancias

Este año se cumplen dos décadas de la creación de “Un niño, un futuro”. Un repaso por la historia del programa nacional orientado a promover los derechos de los chicos y las chicas.

 

Con motivo de la crisis institucional, política, económica y social que vivió Argentina en 2001, CILSA creó un programa destinado a alojar y atender las demandas de los sectores más vulnerables de la comunidad: los niños, las niñas y los adultos mayores.

Fundamentalmente, se pensó en una propuesta que brinde amparo ante la vulneración de derechos; y en la creación de espacios alternativos a la escuela y la familia capaces de velar por la educación, la alimentación, el juego, la seguridad y la protección.

Desde sus orígenes, “Un niño, un abuelo” promovía encuentros entre las infancias y los adultos mayores orientados a favorecer su desarrollo, donde los niños se sentían respaldados en sus necesidades y los abuelos, excluidos del ámbito laboral, podían aportar sus experiencias.

Primera década

Como parte de las acciones más destacadas de este período se encuentra la asistencia alimentaria, el apoyo escolar y la recreación. Todas las acciones realizadas tuvieron como eje la contención de familias afectadas por la crisis.

El rol de los abuelos y las abuelas fue trascendental en el sostenimiento de los vínculos familiares y en la crianza de los chicos. Muchos de ellos concurrían en compañía de sus nietos y nietas a participar de las actividades lúdicas y educativas cada año.

De este modo, participantes de entre 3 y 12 años oriundos de las regiones de Cuyo, Litoral, Patagonia y Buenos Aires transitaron más de 30 espacios de CILSA abocados a la niñez.

Reconfiguración

En 2012 se suscitó un cambio en la nomenclatura con la idea de redefinir actores y propósitos del Programa. Tomando en cuenta la Ley de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes Nº 26.061 y basándose en la Convención sancionada en 1989, se delinearon otros objetivos y se adopta “Un niño, un futuro”.

Brindar igualdad de oportunidades para la inclusión social y participación cultural, acompañar trayectos educativos, prevenir situaciones de desventaja asociadas a la deserción escolar, propiciar espacios de aprendizaje en los que se establezcan vínculos afectivos de cuidado y respeto y articular redes con otras organizaciones, se constituyeron en los nuevos ejes de la labor diaria.

La reconfiguración de aquel entonces incluyó la conformación de equipos interdisciplinarios. Así, las actividades son planificadas por trabajadores sociales, psicólogos, educadores, psicopedagogos y sociólogos. Los profesionales tienen en cuenta las necesidades e intereses comunes a la hora de acompañar el crecimiento y aprendizaje de la población infantil.


Nuevas prácticas

Desde 2018, se determina la transversalización de la Educación Sexual Integral en los contenidos. Esto supone reconocer la perspectiva de género identificando prejuicios y estereotipos, consecuencias y efectos negativos que provoca en las infancias; respetar la diversidad rescatando el valor de generar posibilidades e igualdad de condiciones para vivir en una sociedad plural.

Otros aspectos a tener en cuenta en este sentido son la valoración de la afectividad teniendo en cuenta que las emociones y sentimientos están presentes en todas las relaciones y vínculos humanos; deconstrucción de la relación asimétrica que sostiene las relaciones entre niños y adultos; y cuidado del cuerpo, reconociendo a éste y sus partes desde el respeto y el cuidado como lo más propio de cada uno.

Por otra parte, las nuevas prácticas en “Un niño, un futuro” se sostienen en el paradigma de derechos humanos al centrarse en la integridad del niño y la niña considerándolos sujetos sociales, protagonistas, capaces de transformar e incidir en la realidad, independientemente de sus características o condiciones de género, edad, raza, religión, discapacidad condición socioeconómica, etc.

Asimismo, se adopta la mirada o perspectiva de la diversidad considerando desde allí la riqueza de las diferencias para promover espacios de educación inclusiva en contextos no formales con fines de eliminar las barreras para el aprendizaje y la participación.

En tal sentido, se define el taller como herramienta para la inclusión, en la medida en que a través de técnicas expresivas, audiovisuales, artísticas y lúdicas se facilita el intercambio y la escucha activa permitiendo hacer lugar y dar voz a la palabra de los participantes en un entorno de respeto y cuidado por el otro.

Se revaloriza el juego como la actividad más propia e importante de las infancias; como el medio a través del cual niños y niñas pueden llegar a comprender el mundo y lo que les sucede.

De cara al 20° aniversario, “Un niño, un futuro” trabaja en de construir espacios que apunten a promover lazos de solidaridad, respeto, compañerismo, cooperación y colaboración con el otro o los otros.

 

Actualmente

*Más de 1.000 participantes concurren a 29 espacios distribuidos en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Mar del Plata, Mendoza, Rosario y Santa Fe.

*Los espacios son sitios ubicados en capillas, sociedades de fomento, comedores, centros culturales, predios municipales, clubes y vecinales que ceden las instalaciones.

*Existen 7 espacios adaptados que permiten la concurrencia de participantes con discapacidad y pomueven la inclusión social.

*Todas las actividades se realizan a través de plataformas virtuales desde el comienzo de la pandemia.

 

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